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	<title>Material d'Humanitats &#124; Material de Humanidades &#187; Prehistoria e Historia Antigua</title>
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	<description>Treballs i apunts d'Humanitats. Trabajos y apuntes de Humanidades.</description>
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		<title>Sobre la mandíbula humana de 1,2 millones de años encontrada en Atapuerca</title>
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		<pubDate>Thu, 27 Mar 2008 09:07:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Martínez Majado</dc:creator>
				<category><![CDATA[Bloc de notes]]></category>
		<category><![CDATA[Castellano]]></category>
		<category><![CDATA[Prehistoria e Historia Antigua]]></category>
		<category><![CDATA[Atapuerca]]></category>
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		<category><![CDATA[Eudald Carbonell]]></category>
		<category><![CDATA[Hipótesis desde África]]></category>
		<category><![CDATA[Homo antecessor]]></category>
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		<category><![CDATA[José Maria Bermúdez de Castro]]></category>
		<category><![CDATA[Mandíbula]]></category>

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		<description><![CDATA[Solo un apunte muy breve sobre la mandíbula humana de 1,2 millones de años encontrada en Atapuerca. Por la mañana me ha sorprendido oír en la radio que este descubrimiento quizá deberá hacer replantear la las hipótesis realizadas hasta ahora con respecto al origen de los humanos modernos.
Sigo con atención El bloc de les activitats [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Solo un apunte muy breve sobre <a href="http://www.publico.es/063096/europeo/millon/anos">la mandíbula humana de 1,2 millones de años encontrada en Atapuerca</a>. Por la mañana me ha sorprendido oír en la radio que este descubrimiento quizá deberá hacer replantear la <a href="http://alvaro-martinez.net/humanitats/el-origen-de-los-humanos-modernos-el-debate-actual/">las hipótesis realizadas hasta ahora</a> con respecto al origen de los humanos modernos.</p>
<p>Sigo con atención <a href="http://blocs.tinet.cat/blog/el-bloc-de-les-activitats-de-liphes">El bloc de les activitats de l&#8217;IPHES</a>, blog continuador del desaparecido «El bloc de les activitats d&#8217;Eudald Carbonell i el seu equip», esto es, el blog del equipo de uno de los coordinadores de las tareas de excavación que se están llevando a cabo en Atapuerca. Por supuesto, hay una entrada dedicada a la noticia (<em><a href="http://blocs.tinet.cat/blog/el-bloc-de-les-activitats-de-liphes/category/90/recerca/2008/03/26/una-mand-bula-humana-d-1-2-milions-d-anys-trobada-a-atapuerca-avan-a-en-400.000-anys-l-arribada-dels-primers-hom-nids-al-continent-europeu">Una mandíbula humana d’1,2 milions d’anys trobada a Atapuerca avança en 400.000 anys l’arribada dels primers homínids al continent europeu</a></em>), en la que lo único que se indica al respecto es que «El equipo investigador constata numerosos datos donde se demuestra la presencia de homínidos en el sur de Europa hace aproximadamente 1,2 millones de años y que, por lo tanto, sería la primera población europea. Ésta llegaría procedente del Oriente Próximo, un verdadero cruce de caminos entre África y Eurasia, actualmente representada por los homínidos de Dmanisi.»</p>
<p><img src="http://alvaro-martinez.net/humanitats/files/2008/03/eudald-carbonell-bermudez-castro.jpg" alt="eudald-carbonell-bermudez-castro.jpg" /></p>
<p>(Foto de Jordi Mestre &#8211; IPHES, extreta del bloc de l&#8217;IPHES)</p>
<p>El mismo Eudald Carbonell, junto con el otro coordinador, José Maria Bermúdez de Castro, explican la historia del descubrimiento en este vídeo de unos dos minutos de duración, en el que indican como hipótesis, con mucha prudencia, que «estamos viendo una continuidad desde Dmanisi, desde estas primeras salidas humanas de Eurásia» y que «posiblemente fue la primera especie europea, genuinamente europea».</p>
<div id="vvq4c5232ec25a19" class="vvqbox vvqyoutube" style="width:425px;height:355px;">
<p><a href="http://www.youtube.com/watch?v=PIKKenHuDFs">http://www.youtube.com/watch?v=PIKKenHuDFs</a></p>
</div>
<p>Desde luego el descubrimiento obliga a actualizar algunos datos, como el de la fecha llegada de los primeros homínidos a Europa o la localización del Homo antecessor.</p>
<p><strong>Actualización jue mayo 8 21:55 CEST 2008:</strong> David Sucunza firma un artículo muy interesante sobre este tema, escrito en un lenguaje muy divulgativo que consigue que el texto sea entretenido y esclarecedor.  Se titula  <a href="http://aitri.blogspot.com/2008/05/el-primer-europeo.html"><em>¿El primer europeo?</em></a>, se publicó originalmente <a href="http://www.larioja.com/prensa/20080405/opinion/primer-europeo-20080405.html">en el diario <em>La Rioja</em></a> y lo recoge el siempre recomendable blog <em><a href="http://aitri.blogspot.com">Ciencia para impacientes</a>.</em></p>
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		<title>Análisis de los capítulos 14 y 16 de Cómo evolucionaron los humanos de Robert Boyd y Joan B. Silk</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Dec 2007 19:04:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Martínez Majado</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Treballs / Trabajos]]></category>
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		<description><![CDATA[Estos dos capítulos de Cómo evolucionaron los huamanos de Boyd y Silk giran en torno a la evolución humana, a la selección natural y a la adaptación. En el primero de los dos capítulos se centran en los orígenes humanos, mientras que en el segundo hablan de adaptación y selección.
Según explica el texto, los humanos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estos dos capítulos de <em>Cómo evolucionaron los huamanos</em> de Boyd y Silk giran en torno a la evolución humana, a la selección natural y a la adaptación. En el primero de los dos capítulos se centran en los orígenes humanos, mientras que en el segundo hablan de adaptación y selección.<span id="more-28"></span></p>
<p>Según explica el texto, los humanos modernos tienen una serie de características propias como un rostro y unos dientes pequeños, una barbilla puntiaguda o un cráneo redondeado. Son diferencias morfológicas que son útiles des del punto de vista de la investigación paleontológica precisamente porque son observables aún miles de años después.</p>
<p>Las pruebas arqueológicas indican que ya los primeros humanos modernos en Europa fueron capaces de acumular conocimientos complejos o simbólicos. Cabe destacar que cuando entraron en Australia hace 40.000 años conocían una tecnología que algunas teorías consideran equivalente a la del Paleolítico Superior europeo, mientras que otras creen que en poco de diferencia ésta de otras tecnologías coetáneas. En África y Asia, el registro es muy pobre y por lo tanto hay menos datos. De lo que no cabe duda en cualquier caso es de que los humanos del Paleolítico Superior eran artesanos hábiles y se enfrentaron mejor al entorno que los neardentales.</p>
<p>Luego explica cómo el ADN mitocondrial es útil para el estudio de los orígenes de los humanos modernos y cuál es la razón. Previamente, enuncia las dos teorías que hay acerca de la cuestión de la expansión de los humanos en relación con sus diferencias anatómicas y morfológicas: la hipótesis multirregional, según la cual había una única especie de homínidos robustos del Pleistoceno Superior repartida por todo el planeta y de morfología variable, lo que explicaría las diferencias que hay entre una población y otra; y la hipótesis del débil jardín del Edén, según la cual individuos de una población local africana se extendieron por todo el mundo y acabaron reemplazando al resto de poblaciones. Del análisis del ADN mitocondrial, útil porque existe un gran número de copias que almacenan información sobre una gran tasa de mutación, se desprende que la hipótesis más probable sea la del débil jardín del Edén: de hecho, como el ADN mitocondrial se traspasa solo por línea materna y a menudo hay hembras que mueren sin descendencia femenina, de una sola hembra es todo el ADN mitocondrial de los humanos modernos. A esta hembra, que no es la primera humana, se le ha llamado Eva. Esto aporta información de la mitad de la humanidad, no de la humanidad entera. Sin embargo, los estudios hechos en este mismo sentido con el cromosoma Y, que aportan información masculina, apoyan estas conclusiones.</p>
<p>Otra de las cosas de las que informa el texto es que muy probablemente convivieron Neardentales con humanos modernos, a pesar de que el antepasado común más próximo es de hace unos 500.000 años.</p>
<p>Poco a poco, se suceden las adaptaciones y los avances tecnológicos y culturales. Sin embargo, el texto plantea la posibilidad de que no haya habido revolución humana sino pequeños cambios evolutivos acumulados o que dicha revolución sea fruto de un cambio cultural análogo al que supuso la agricultura. Sin embargo, todas estas hipótesis de trabajo parecen poco sostenibles en algún punto.</p>
<p>El segundo de los dos capítulos empieza dejando claro que los científicos distinguen entre dos fuentes de variación humana, la genética y la ambiental. Hay que distinguir también la variación que los grupos humanos de la que se produce dentro de cada grupo.</p>
<p>Los patrones actuales de variación genética reflejan los cambios en las migraciones así como algunas cuestiones demográficas como el crecimiento de la población. A través de comparaciones realizadas en ciertas condiciones es posible saber que parte de la variación es genética.</p>
<p>La variable de la estatura puede ilustrar todo esto. Los diferentes grupos humanos presentan estaturas distintas. Y parece claro que parte de la estatura de una persona tiene que ver con la herencia, con como son sus padres. Sin embargo, se da el hecho de que en una época de modernización aumentó la estatura, lo que prueba la influencia del ambiente también en este aspecto.</p>
<p>A partir de todo lo dicho, en este capítulo y en el anterior comentado, hace una crítica del concepto de raza rebatiendo algunos equívocos generalizados. La clave está en que, si bien existen diferencias entre los individuos que habitan distintos puntos de la Tierra, desde el punto de vista científico es insostenible decir que en éstas se puede basar una división de la humanidad en categorías excluyentes, esto es, en razas. Dicho esto, los equívocos – que la especie humana puede dividirse en razas; que la raza es un elemento que interviene significativamente en el individuo de forma que lo diferencia de los de otras razas <em>biológicamente</em> o que la biología es lo que guía estas diferencias – se desmienten casi por si solo con la ayuda de las evidencias científicas.</p>
<p>Se da la circunstancia que las semejanzas presentes en un grupo de individuos que los diferencian de otro pueden estar relacionadas con la genética puesto que la proximidad geográfica lo favorece, pero también pueden estar determinadas por el ambiente, ya que por esta misma proximidad geográfica las condiciones ambientales son las mismas o muy parecidas para todos los integrantes de un mismo grupo. Ésto no hace más que indicar de nuevo en la dirección de que las diferencias presentes en los humanos no son ni mucho menos solo por causas biológicas.</p>
<p>Se puede clasificar a los seres humanos por su distribución geográfica, claro está. Pero la distribución resultará diferente según la categoría de estudio y situar a los individuos dentro de una hipotética categoría esencial o preponderante es arbitrario. No se puede, por lo tanto, hablar de raza argumentando zonas distintas de hábitat para los distintos grupos humanos. En cualquier caso ninguna de estas divisiones o ninguna de las posibles combinaciones de estas divisiones refleja una subdivisión natural en grupos biológicamente distintos o, dicho de otro modo, nada de ésto refleja una división en razas.</p>
<p>Hasta aceptando inicialmente las razas habituales de los grandes grupos continentales como grupos humanos, la división en razas queda invalidada por el hecho de que hay más diferencias genéticas en los miembros de estos grupos entre sí que entre los grupos.</p>
<p>Para acabar, cabe destacar algo fundamental del primer capítulo comentado que indica una vez más que el concepto de raza es erróneo: los humanos modernos proceden todos de una misma rama del árbol genealógico, proceden todos de la rama instalada en África. Si se tiene en cuenta el modo de proceder de la biología, es un dato relevante saber que la procedencia de toda la humanidad tiene un punto de origen tan concreto.</p>
<p>Lo que sí es importante es que muchas veces las razas son identificaciones de grupos culturales importantes, algo que también se destaca en el texto. ¿Por qué hay conciencia de la existencia de las razas cuándo éstas no existen biológicamente? Hay que tener en cuenta la cultura en relación con los intereses de clase. Es cierto que existen una serie de diferencias morfológicas explicables por diferencias ambientales y genéticas. Pero, más allá de eso, las diferencias entre humanos están en la cultura y no en los genes.</p>
<p>Cada gran grupo cultural identificado habitualmente como &#8216;raza&#8217; responde a a menudo una serie de intereses de clase que se encargan de acentuar las diferencias ambientales o genéticas que hay entre grupos humanos. Obviando los matices que se pierden al abandonar la perspectiva local para pasar a una tan global como hablar de “grandes grupos culturales”, es evidente que uno de ellos, con pocos recursos económicos y muchos energéticos, no puede tener los mismos intereses de clase que otro que está en una situación exactamente inversa. Situaciones históricas tales como el Apartheid demuestran como sí hay intereses de clase detrás de la acentuación de estas diferencias.</p>
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		<title>Comentario del texto “La imagen del cazador”</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Dec 2007 18:57:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Martínez Majado</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>El texto a comentar es un extracto del libro <em>Marisqueros y agricultores: los orígenes del neolítico en la fachada atlántica europea</em> de Pablo Arias Cabal, concretamente el titulado <em>La imagen del cazador</em>. Se trata de un ensayo científico en el que el autor expone los hechos del origen de la agricultura – en el marco de la llamada “revolución neolítica” &#8211; pero haciendo especial hincapié en como la literatura científica ha tratado el tema históricamente.<span id="more-27"></span></p>
<p>Así, el texto constituye una crítica a la visión conservadora que consideraba a los cazadores-recolectores como seres desgraciados. Comienza el texto introduciendo conceptos como “neolitización” o “Revolución Neolítica”, concepto este último que asume aunque no haga lo propio con lo que éste conlleva en la lectura tradicional de los hechos. Además, establece las razones que justifican esta asunción: la agricultura conlleva transformaciones sociales, permite producir excedentes y facilita el sedentarismo, y todo ello conlleva una reorganización social y laboral.</p>
<p>Cabe decir aquí que si bien es cierto que “facilita” el asentamiento, ya se habían registrado casos de sedentarismo con anterioridad al cultivo de plantas. Del mismo modo, aunque el autor adopta una actitud superadora tratando de aceptar el término de “revolución neolítica” no es seguro que sea lo más preciso: primero, porqué los cazadores recolectores ya hacían cosas como regar ciertas plantas para conseguir más alimento, es decir, se trataría más bien de un proceso paulatino; y, segundo, como explica el propio autor unas líneas después, porque la agricultura va indispensablemente relacionada con la domesticación y éste es también un proceso gradual.</p>
<p>Por supuesto que no es requisito previo para la aparición de la agricultura el haber domesticado todas las especies que van a ser usadas por los humanos, pero sí son fenómenos inseparables. La domesticación es un proceso por el cual una especie cambia genéticamente a causa de la acción humana. Así, por ejemplo, si los humanos recogen las semillas de maíz que no se caen de la mazorca y luego las plantan, al cabo prácticamente ninguna de las semillas se cae porque se ha inducido esa modificación.</p>
<p>Hechas estas objeciones, hay que destacar la oportuna elección de un fragmento de un texto de Dostoyevski para ilustrar la que según el autor es la idea de fondo que el literato ruso compartía con sus historiadores coetáneos: que la agricultura fue lo que alzó a la humanidad hacia la civilización.</p>
<p>Años más tarde, en los 50, la Antropología, la Arqueología y ciertos eventos políticos, sobre todo en la URSS, propiciaron unas investigaciones que cambiaron esa concepción. Ya en los 60, la Antropología Social, y en concreto en el marco del coloquio Man de Hunter, cambió del todo la perspectiva gracias al estudio de las bases de subsistencia y de una aproximación a la sociedad basada en datos específicos tales como las calorías consumidas o el tiempo destinado al trabajo y al ocio.</p>
<p>De los estudios y experimentos se desprendía que los cazadores recolectores, en contra de lo que se podría pensar – y de hecho se pensaba –, disfrutaban de muchas horas de ocio, estaban relativamente seguros de conseguir alimento y consumían calorías y proteínas por encima de las cantidades recomendadas por el National Research Council of America en muchos casos.</p>
<p>Llegados a este punto, cabe dudar de las razones que empujaron a nuestros ancestros a adoptar la agricultura. La gran ventaja de la agricultura no es disponer de más tiempo, tampoco poder almacenar excedentes, ni tener una dieta más variada: la gran ventaja de la agricultura consiste en poder producir mucho alimento en poco espacio.</p>
<p>Ello se convierte en una ventaja evolutiva cuando las densidades de población aumentan. No hay nada que invite a un cazador-recolector a adoptar la agricultura si la densidad de población es lo suficientemente baja como para poder estar muchas horas ocioso y conseguir aún así alimento. Sin embargo, la capacidad de producción de la agricultura es potencialmente casi infinita.</p>
<p>Lo conveniente sería que esta situación alertara a la humanidad de los peligros de una interpretación sesgada. Como dice Arias Cabal, “cuando la ciencia no nos ilumina, la especulación y el prejuicio toman su lugar”.</p>
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		<title>El origen de los humanos modernos: el debate actual</title>
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		<pubDate>Tue, 11 Dec 2007 18:49:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Álvaro Martínez Majado</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hasta hace pocas décadas, se consideraba que los humanos habíamos evolucionado de forma lineal en un proceso que constaba de distintas fases y en el que una no comenzaba hasta que no había acabado la anterior. Sin embargo,  desde el último tercio del siglo XX, en un marco en el que distintos progresos, no [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hasta hace pocas décadas, se consideraba que los humanos habíamos evolucionado de forma lineal en un proceso que constaba de distintas fases y en el que una no comenzaba hasta que no había acabado la anterior. Sin embargo,  desde el último tercio del siglo XX, en un marco en el que distintos progresos, no solo en el campo de la ciencia, contribuían a modificar las ideas sobre la Humanidad que hasta entonces estaban vigentes (Edgar Morin, 1999: 28), se mantiene un debate acerca del origen de los humanos modernos.<span id="more-26"></span></p>
<p>El debate que encierra la expresión “los humanos modernos” se desarrolla en torno a cuál es la especie de la que provienen los humanos anatómicamente iguales a los humanos actuales y también a la definición del comportamiento humano moderno. Sobre este último aspecto, existen teorías que apuntan a que una mejora en las capacidades cognitivas provocó la llamada “revolución humana” (aumento de la complejidad del comportamiento) mientras que otras sostienen que no existió tal cosa (Robert Boyd, Joan B. Silk, 2004: 438). Aún otras achacan esa revolución a cambios tecnológicos o a una combinación de los cambios culturales y los genéticos (Robert Boyd, Joan B. Silk, 2004: 445).</p>
<p>Sobre cuál es la especie de la que provienen los humanos modernos existen básicamente dos teorías. Una de ellas es la teoría multirregional que defiende que el humano anatómicamente moderno desciende del humano arcaico – Homo heidelbergensis que deciende de Homo erectus – que se había repartido por todo el mundo – mediante cruces y migraciones – y que presentaba morfologías distintas en las diferentes partes del planeta pero que formaba una única especie (Robert Boyd, Joan B. Silk, 2004: 423). Tras el descubrimiento de los yacimientos de Atapuerca, algunos investigadores actualizaron la propuesta de trabajo y presentaron al espécimen encontrado ahí, el homo antecessor, como posible último antepasado común entre los neardentales y los hombres anatómicamente modernos (Francisco J. Ayala y Camilo José Cela-Conde, 2003: 5). Los especialistas que defienden esta hipótesis lo hacen sobre todo en base a los datos que provienen de fósiles. Las actuales diferencias morfológicas entre personas de distintos lugares de la Tierra son otra de las pruebas que presentan a su favor.</p>
<p>Existe otra hipótesis, llamada “desde África” o “del débil Jardín del Edén”, que defiende que los humanos modernos proceden de un único grupo originalmente africano y que colonizó posteriormente todo el mundo, llegando a convivir con los neardentales y, tal vez, precipitando su extinción. Esta hipótesis se ha visto reforzada gracias a las extracciones de ADN mitocondrial de neardentales tales como los ejemplares del valle de Neander o el del norte del Caúcaso, de cuyo análisis se desprende que las diferencias entre estos y los humanos modernos son lo suficientemente importantes como para hablar de dos especies diferentes con seguridad (Francisco J. Ayala y Camilo José Cela-Conde, 2003: 6). El ADN mitocondrial es útil para estos estudios porque al transmitirse solo por vía materna y no combinarse (algunas estimaciones hablan de una sola mutación cada 10.000 años en el fragmento más propenso a sufrir variaciones) se conserva con muy pocos cambios a lo largo de miles de años. A demás, es fácil de obtener y se conservan muchas copias (Robert Boyd, Joan B. Silk, 2004: 423). Sin embargo, si no se apoya en otros datos, el estudio del ADN mitocondrial puede ser una prueba débil, como lo demuestra el hecho de que el ejemplar de Lago Mungo, anatómicamente moderno, también muestra muchas diferencias en esta prueba comparado con humanos actuales (Francisco J. Ayala y Camilo José Cela-Conde, 2003: 6). A falta de técnicas adecuadas para recuperar el ADN nuclear, cabe destacar que los arboles evolutivos basados en el estudio del cromosoma Y apoyan los datos que provienen del análisis del ADN mitocondrial (Robert Boyd, Joan B. Silk, 2004: 433). Por si aún cabía alguna duda, en una excavación reciente se han encontrado en Etiopía fósiles de un humano anatómicamente moderno – datados con precisión &#8211;  anterior a la mayoría de neardentales (Robert Sanders, 2003)</p>
<p>Con estos datos en la mano, es difícil seguir sosteniendo la hipótesis multirregional. De lo que no cabe duda es de que es imposible es seguir explicando la evolución humana como un proceso lineal.</p>
<p><strong>Bibliografía</strong></p>
<p>AYALA, FRANCISCO J. y CELA-CONDE, CAMILO JOSÉ, 2003: <em>Cómo ha llevado la evolución hasta el ser humano</em>. 2003, TELESKOP Revista de pensamiento y cultura [en línea] Disponible en &lt;<a href="http://web.archive.org/web/20030809020040/http://www.teleskop.es/">http://web.archive.org/web/20030809020040/http://www.teleskop.es/</a>&gt;. Recogido por <a href="http://archive.org">archive.org</a>.</p>
<p>BOYD, ROBERT; SILK, JOAN B., 2004: <em>Cómo evolucionaron los humanos</em>. Barcelona: Ariel.</p>
<p>MORIN, EDGAR. 1999: <em>Los siete saberes necesarios para la educación del futuro</em>. París: UNESCO [en línea] Disponible en: &lt;<a href="http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001177/117740so.pdf">http://unesdoc.unesco.org/images/0011/001177/117740so.pdf</a>&gt;</p>
<p>SANDERS; ROBERT, 2003: <em>160,000-year-old fossilized skulls uncovered in Ethiopia are oldest anatomically modern humans</em>. Berkeley: UC Berkeley News. [en línea] Disponible en &lt;<a href="http://www.berkeley.edu/news/media/releases/2003/06/11_idaltu.shtml">http://www.berkeley.edu/news/media/releases/2003/06/11_idaltu.shtml</a>&gt;.</p>
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